El mojo, la salsa que define el sabor de las Islas Canarias





Es, posiblemente, el ingrediente canario por excelencia. Y, por tanto, uno de nuestros favoritos en La Octava Isla



El mojo es una salsa típica de las Islas Canarias que se utiliza principalmente como acompañamiento de algunas de las comidas más conocidas de la zona, como las papas arrugadas.





Se calcula que hay más de una veintena de variedades. Pero los tres tipos más famosos son el mojo picón, el mojo verde y el mojo rojo. Entre las versiones menos conocidas, pero también populares en el archipiélago destacan el mojo de cilantro, mojo de orégano, mojo de perejil, mojo de pimiento verde y el mojo de tomates asados. De hecho, muchas veces la elección de una u otra de esas salsas dependerá únicamente de la isla donde se viva.


Asimismo, también influirá el ingrediente principal que se quiera aderezar. El mojo rojo acompaña siempre muchos platos de carne, patatas y queso; mientras que el mojo marida mejor con el pescado y los mariscos. Entre los platos más consolidados en las islas destacan las patatas arrugadas con mojo rojo/verde, cherne con mojo verde y queso con mojo rojo.


Cómo elaborarlo


Aunque su nombre viene del portugués (molho, que significa salsa), este condimento también suele usarse en algunos países de América Latina. Es más, los ingredientes principales de esta salsa llegan a Canarias en la época de máximo apogeo de intercambios comerciales entre Europa, América y África. Entre esta variedad de productos destaca la pimienta palmera, pimiento, ajo, sal, pimentón, azafrán y tomate.





Concretamente el mojo rojo se elabora a base de pimienta roja, aceite de oliva, vinagre de tinto añejo, ajo, comino y sal. Añadiendo pimienta picona a esta base, obtenemos el mojo picón. Por su parte, la salsa verde se hace con aceite, vinagre, cilantro, perejil, ajo y sal.


Teniendo todos los ingredientes a punto, el método de elaboración es bastante sencillo: se depositan en un bol/ mortero; se incorpora aceite y vinagre; y se mezcla. Siguiendo estos pasos, ya tendríamos nuestra salsa isleña preferida. Solo, y como nota puntual, si quieres conseguir una textura ideal, es importante no batir durante demasiado tiempo o se quedará muy líquida.


¿Te animas a probarlas? ¡Nos vemos en La Octava Isla!