Descubre qué significa el número ocho para La 8ctava Isla





Muchos pensarán que se trata tan solo de un número. No obstante, para ellos es su seña de identidad



Emprender un negocio implica enfrentarse a desafíos constantemente. Muchos aparecen durante el recorrido, otros arrancan en el propio punto de partida. Un ejemplo de estos retos es la elección del nombre, y, por consiguiente, el logo que va a respaldar la filosofía de la marca.


Pero no todos los casos son iguales. Samanta Montaner y José Carlos Rendón, CEO del restaurante La Octava Isla, se toparon con el nombre ideal para su local casi antes de pensar en él. “Siempre que hablamos con algún venezolano piensan que somos de allá”, cuenta José Carlos. Cuando explican que son canarios, siempre sale la misma expresión: “Es que dicen que Venezuela es la octava isla”. Con esta anécdota acompañándoles constantemente, la pareja había encontrado en “La 8ctava isla” el nombre que resumía perfectamente la esencia de su negocio: degustar una mezcla exquisita de la gastronomía canaria y venezolana.





A pesar de que la historia ha evolucionado, y en 2018 reconocieron “La Graciosa” como la octava isla canaria, ellos decidieron mantener el nombre, ya que consideran que el número 8 les representa. “Durante la guerra civil, muchos canarios emigraron a Venezuela en busca de trabajo; ahora la situación se repite a la inversa”, afirma Samanta. En este caso, ya no solo a nivel afectivo, sino por el lazo histórico que une a estas dos culturas.


Ocho, octava


Tanto es así que este dígito tiene todo el protagonismo en la composición del logo. “Teníamos claro que un número siempre es mucho más fácil de recordar, por eso queríamos que fuera grande y estuviera en el centro”, afirma Samanta.


El resto de detalles tampoco fueron fruto de la improvisación. La pareja quería que el logo fuera redondo para dibujar en la mente de los consumidores una puesta de sol. Asimismo, de la semiesfera que recubre el número 8 y las palmeras, nacen tres olas de mar en movimiento, que son también los tres colores que tienen tanto la bandera de Venezuela como la de Canarias.





Una composición mágica que ha dado lugar al único rincón madrileño que ofrece al comensal una experiencia canaria-venezolana completa.