Food4Heroes: el gran proyecto que marcó nuestra cuarentena





“Ha sido impresionante ver cómo en tiempos difíciles somos capaces de unirnos para aportar nuestro granito de arena”, reconoce Samanta, CEO de La Octava Isla



Comienzan las fases de desescalada y nuestra rutina se dirige ya a la tan ansiada “nueva normalidad”. Esto supone que muchos negocios, como los restaurantes, podrán reabrir sus puertas de cara al público. En el caso de La Octava Isla, el local tomará de nuevo el contacto con su clientela, respetando en todo momento las medidas de seguridad establecidas por el Ministerio de Sanidad -distanciamiento social, desinfección, guantes y mascarillas-.





El restaurante está recuperando poco a poco su jornada laboral, y tienen disponible el servicio a domicilio en las tres plataformas de delivery - UberEats, Deliveroo y Glovo- y el Take Away para recoger en el local (Calle Velázquez, 117). Sin embargo, los propietarios de La Octava Isla no olvidan lo complejo que han sido estos dos meses de confinamiento donde, pese a las circunstancias, en su local se coció el lado más humano y solidario, y decidieron sumarse al proyecto Food4Heroes, lanzado por Grosso Napoletano.


A lo largo de estas nueve semanas, La Octava Isla ha encendido continuamente los fogones de su local para hacer llegar a los hospitales de Madrid un surtido de sus mejores arepas y empanadas. “Ha sido impresionante ver cómo en tiempos difíciles somos capaces de unirnos para aportar nuestro granito de arena”, reconoce Samanta, CEO de este restaurante que fusiona la comida canaria con la venezolana.





Una labor de muchísimos restaurantes, entre los que destacan Grosso Napoletano, de donde partió la idea, y decenas más que se fueron sumando poco a poco como Manolo Bakes, Tierra Burrito, Goiko o Aloha Poke. Pero también de otras tantas empresas, no dedicadas a la restauración, que se encargaron de la logística y reparto de estos pedidos, como ha sido Correos.





Simplemente increíble ver cómo toda experiencia tiene su enseñanza y aprendizaje, y cómo el COVID-19 ha conseguido despertar el lado más generoso de tantas y tantas empresas que han formado parte de Food4Heroes. Para La Octava Isla, desde luego, será un punto de inflexión para entender que cada gesto cuenta y que gracias a esos granitos (de harina) que aportaron, el personal sanitario tuvo una cena caliente que le sirvió de sustento para seguir peleando en primera línea contra esta pandemia.